Cuidados: La alimentación

El estómago de de tu bebé se vacía entre cada 2 a 5 horas.

Podemos comenzar este artículo con un recordatorio sobre lo que podrías observar en tu bebé. Considera entonces que los bizcos, el hipo, la respiración, rápida, superficial o ruidosa, los estornudos seguidos, varias ocasiones al día, los sobresaltos, los temblores ocasionales de manos, pies o barbilla y una frecuencia de 1 a 8 evacuaciones al día (amarillo-oro, pastosas o con líquido, como aspecto de mostaza, especialmente si alimentas al pequeño solamente con el pecho), son normales.

El estómago de de tu bebé se vacía entre cada 2 a 5 horas, por eso es necesario alimentarlo en esos horarios; aunque la tendencia actual es de alimentar a los niños a libre demanda –libertad para lo que quieran comer, cuando quieran–, que se parece a ese horario.

A fin de garantizar una adecuada producción de leche y que tu bebé quede satisfecho, éste debe comer entre 15 y 20 minutos de cada pecho. Con las cantidades que produces se garantiza el adecuado aporte de líquidos y nutrición que requiere.

Existen muchos textos que explican y enseñan las diferentes técnicas para alimentar a tu bebé: posturas para ti y el pequeño, ambientes recomendados, etc. Sin embargo, siempre será bueno que te informes con tu médico a fin de aclarar dudas.

Como sabes, la leche que produces al principio de tu maternidades llamada calostro, su producción se inicia tras el parto y puede durar de 3 a 5 días; se va convirtiendo en leche “madura” y después de varias semanas o meses, en leche “tardía”; cualquiera que sea el tipo de leche que tome el bebé, es suficiente para cubrir sus
necesidades nutricionales.

La leche materna provoca que el bebé evacúe prácticamente con cada toma, pues se activa un reflejo que los especialistas llamamos “gastro-cólico” (como los patos: “comiendo y haciendo”), por lo que si tu pequeño toma leche cada 3 horas en promedio, evacuará 8 veces al día, y no deberás creer que se debe a que tenga diarrea.

Es recomendable aunque no obligatorio, que lo levantes a que “repita”; lo puede o no hacer, y si después de 20 a 30 minutos de haber comido, no repite, quizá no sea necesario que lo haga.

Puedes recostar a tu bebé de costado derecho, lo que promueve el vaciamiento gástrico, o sea que el alimento se dirija hacia su desembocadura anatómica: el duodeno* y de ahí al resto del intestino; es frecuente que los bebés “regurgiten” o regresen un poco de leche minutos después de comer, pero cuando se mueven excesivamente pueden vomitar.

Puede ocurrir que tu bebé chasquee la lengua mientras come, algo que no refleja enfermedad alguna, es solo ruido al comer. En algunas ocasiones también podrías notar pulsaciones en la “mollera”, pero esto tampoco es señal de enfermedad.

El peso de los bebés puede disminuir de un 5 a un 7 % al nacer durante la primera semana, y esto se debe a una redistribución de líquidos, ya que la mayoría de las veces nacen algo hinchados; pero se recuperan con la leche en poco tiempo.

Observa que la ganancia ideal en peso de tu pequeño puede ser de 25 gramos al día, o 750 gramos por mes, cada uno de los primeros 4 meses, después disminuye a 16 gramos al día o 500 gramos al mes, por 4 meses más y, finalmente, durante los últimos 4 meses del primer año: 8 gramos al día o 250 gramos al mes, para una ganancia total de 6 kilogramos en el primer año de su vida.

A estos números suma el peso al nacer; y así, mensualmente, se puede calcular la calidad de aumento de su peso. Por otro lado, la ganancia de talla es de 25 centímetros al término del primer año, de manera algo diferente que el peso: 4, 4, 3, 3, 2.5, 2, 1.5, 1, 1, 1, 1, 1 cm.

Podemos decirte entonces que la leche materna que produces ofrece la cantidad y calidad suficiente de nutrientes para tu bebé y, adicionalmente, le entrega también anticuerpos que son necesarios para protegerlo contra las enfermedades más comunes. Y por si fuera poco, se establece un vínculo afectivo entre tú y tu bebé, logrando su estabilidad emocional.

*Duodeno: Parte inicial del intestino delgado que lo une con el estómago y donde vierten sus jugos el hígado y el páncreas.

Dr. Raúl Vizzuett Martínez
Médico Pedíatra, Neonatólogo
Tel. (+52-55) 5524 0335

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