Conductas autodestructivas

Pueden ser muy diferentes tanto en forma como en severidad.

Una conducta autodestructiva es una acción con la que nos hacemos daño. Aunque a veces es muy difícil aceptar que el ser humano puede dañarse a sí mismo, es algo cierto.

Las conductas autodestructivas se presentan en niños, adultos y personas de la tercera edad. Este tipo de conductas pueden ser muy diferentes tanto en forma como en severidad. Hay que estar muy al pendiente porque no todas son muy obvias, hay conductas que la sociedad acepta sin mayor problema como el sobrepeso, el hecho de fumar o beber en exceso.

Asimismo, en el caso de los niños estas conductas pueden ser vistas como accidentes, por ejemplo el niño que empieza a sacar malas calificaciones, se lastima alguna extremidad precisamente cuando tiene algo importante que hacer al día siguiente, etc.

Todas las conductas autodestructivas pueden ser conscientes o inconscientes. Las conductas conscientes son una forma de liberar una culpa; por ejemplo, el hecho de morderse las uñas, rascarse en el mismo lugar hasta sangrar, no permitir que cicatrice una herida, etc.

No obstante, una conducta inconsciente sería fumar, tomar alcohol sin medir las consecuencias o tener un trastorno alimenticio. Cuando se trata de niños estas conductas suelen ser inconscientes.

Hay algunas que comienzan por ansiedad, por no entender lo que se está sintiendo, de manera que se repiten hasta ya no poder parar; por ejemplo, el morderse las uñas. Los adultos, muchas veces, no toman este tipo de situaciones con la suficiente seriedad y reprenden al niño. Por otro lado, también es cierto que los mismos actos en diferentes personas tienen distintos significados, pero existe algo en común: buscan expresar un dolor interno de una forma muy dolorosa y no adecuada.

Ante estas conductas, el adulto tiende a pensar que el niño sólo quiere llamar la atención, por lo que no le presta la atención adecuada. El hecho de querer llamar la atención es algo que debemos tomar muy en serio, ya que el niño está tratando de decirnos, mediante acciones, algo que no está pudiendo ponerlo en palabras.

Los cambios de humor, el no tener ganas de asistir al colegio, la baja en las calificaciones, los daños físicos frecuentes, así como los trastornos, tanto en la alimentación como en el sueño, son conductas que nos podrían alertar de que algo fuera de lo normal está sucediendo, por lo que deberemos de estar al pendiente para detectarlo a tiempo y no permitir que esta situación se salga de las manos, ya que estas conductas van en aumento a medida que pasa el tiempo.

¿Qué hacer?

  • Abre un canal de comunicación para permitir que tu pequeño exprese lo que siente.
  • Pregúntale, con delicadeza, por qué se comporta así.
  • Ayúdalo a cambiar ese tipo de actitudes por acciones sanas que lo beneficien y acompáñalo en el proceso.
  • Busca ayuda profesional, un espacio terapéutico emocional para que le ayude a comprender lo que siente y resolver esas conductas.

Psic. Matilde Matuk
Miembro de la SOCIEDAD PSICOANALÍTICA DE MÉXICO (SPM)
www.spm.org.mx
Tels.: (+52-55) 5286 1744 y 5286 5509

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