Cómo funcionan las neuronas espejo en los niños

La raíz del aprendizaje y la empatía.

Se tiene información sobre cómo aprenden los niños y se hace a través de la observación de lo que hacen y sienten sus padres y hermanos, y de todos aquellos que los rodean en su contexto social y cultural. Este es un mecanismo que le permite imitar y es importante ya que de esta manera comienza el proceso de socialización y de intercambio de conocimientos y de actitudes.

Los seres humanos nacemos dotados con este mecanismo. Los bebés, con apenas unos días de vida ya son capaces de imitar expresiones faciales de su mamá y, al cabo de unas semanas, ya pueden manifestar emociones básicas como la felicidad o el enfado.

En el cerebro del niño estas neuronas espejo se activan cuando observan un gesto o una acción por parte de sus padres, es decir, el bebé simula mentalmente las acciones que presentan los demás y también las interpreta. De forma natural el niño deduce las intenciones de las personas y asimila el significado y los conceptos con los cuales puede interactuar con sus hermanos y sus padres.

A este proceso dentro del desarrollo Jeremy Rifkin lo llama: “La civilización empática.”

Este tipo de mecanismos de espejo se cree que participa directamente en la comprensión de las conductas por parte de los niños, donde intervienen en el aprendizaje por imitación y el procesamiento del lenguaje.

La imitación y la observación de reacciones ajenas se requieren para el aprendizaje de las conductas y de las respuestas emocionales, que acaban conformando la experiencia en los niños.

La sola imitación que hace el niño no basta, dado que él necesita comprender y conocer el porqué de lo que se está haciendo.

La base de la cultura humana está en la capacidad de imitar y en poder transmitir conocimiento. Es por eso que es un recurso educativo importante.

Precisamente por eso la optimización del aprendizaje necesita creatividad, misma que los padres deben desarrollar. La creatividad requiere inteligencia y conlleva originalidad; importante a la hora de interactuar con los hijos.

Las neuronas espejo le proporcionan al niño la posibilidad de interpretar las emociones de los padres y les permite acceder a su mundo mental.

Esto es un requisito fundamental del comportamiento empático que caracteriza a las relaciones interpersonales. Dentro del cerebro del niño las regiones que contienen las neuronas espejo se comunican con su sistema límbico, que es el centro cerebral de las emociones, y como este sistema guarda una relación directa con la empatía, los padres o cuidadores debemos generar climas emocionales positivos. De modo que si tu hijo está observando tu ira, tu frustración, tu sentido de rechazo, o tu alegría puede tener la capacidad de sentir lo que estás sintiendo.

Mi bebé sabe cuando estoy triste.

Cuando tu hijo observa lo que haces, las mismas neuronas se encienden en su cerebro como si él estuviera teniendo tu misma experiencia.
Por ejemplo si un bicho se sube a tu brazo, él va a sentir también una sensación de rechazo ante el bicho como si fuera el quien lo estuviera experimentando.

Si tú crees que tu bebé no percibe lo que sucede en su entorno, ponlo a prueba y te darás cuenta de que el buscará la manera de comunicarte lo que siente. Ésta es la base de la comunicación y la empatía. Cuando las personas somos capaces de captar al otro, nos situamos en su interioridad y de esta forma imitativa comprendemos al otro. Así mismo es como se forman los vínculos humanos.

Las presencia de las neuronas espejo dentro de nuestro cerebro no es más que la demostración de que somos seres sociales por naturaleza y que necesitamos convivir con otros para aprender por imitación valores como la solidaridad, la compasión, la cooperación, el respeto por la vida y toda una serie de procesos éticos que todo niño tiene derecho a conocer y desarrollar para su correcto funcionamiento.

Diana Alejandra Rodríguez García

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