¿Cómo educar con base al género?

El género es algo cultural que se enseña.

Cuando uno se encuentra a la espera de un hijo, surgen muchas expectativas entorno a, por ejemplo, si se parecerá al padre o a la madre o sobre cuál será el color de sus ojos. Cuando el niño nace, las expectativas van en aumento ¿llegará a ser exitoso?, ¿continuará con el negocio familiar?, ¿se casará con un buen hombre?

Se ha visto que cuando ponen en los cuneros a dos bebés de tamaño similar y de actividad física parecida con la única diferencia de su sexo, las personas de alrededor, bien sean hombres o mujeres, dicen que la niña es menos activa y más pequeña y que el niño es más grande y más activo, y hasta le ponen el adjetivo de “tierna” a la niña y de “audaz” al niño. Desde ese momento, podemos observar cómo el género ya está marcando una diferencia en la forma cómo serán educados.

El género es algo cultural que se enseña, primero por medio de los padres y, posteriormente, por la sociedad. Jean-Jacques Rousseau, pensador Suizo (1712), quien promulgaba la igualdad de los seres humanos, llegó a postular que la educación de los hombres y las mujeres debería ser diferente. Los varones deberían ser educados en la libertad, propiciando la creatividad y la espontaneidad, mientras que las mujeres deberían ser educadas con una orientación de entrega sumisa a los demás.

El año de 1712 queda ya muy lejano de nuestra época, pero las ideas antes postuladas no. En la actualidad, todavía se palpa su aplicación en nuestra forma de actuar. ¿Cuántas veces no escuchamos a algunas mujeres quejándose de que no ejercieron su carrera por dedicarse al hogar? La sociedad dictamina que para que un individuo pueda dedicarse a la vida pública, necesita de una persona que satisfaga sus necesidades domésticas y, por lo general, este papel lo cumple una mujer.

En la película de nombre “Tootsie” de 1982, se ve a un hombre que, por necesidad, se disfraza de mujer y cómo a lo largo de la película exige derechos “feministas” cuando, en realidad, se trata simplemente de los derechos que un varón siempre ha tenido. En la actualidad, el conservar un modelo de educación como el de 1712 ya no es funcional, porque las necesidades presentes exigen una mayor inclusión de la mujer en la vida pública.

¿Cómo puedes educar a los niños en esta época?

Para empezar, debes ver a tus hijos tal como son y no como quisieras que fueran; esto te llevará a descubrir sus capacidades para, posteriormente, fortalecerlas.

Una valiosa enseñanza que les puedes dar es hacer que aprendan a tomar decisiones y transmitirles la idea de que equivocarse no es malo, y que tienen la capacidad de levantarse. Eso los convertirá en personas más seguras y entenderán que son “constructores” y dueños de su destino.

Es importante también que los apoyes a desarrollar su iniciativa y las ganas de saber. Cuantas más herramientas les des para el futuro más opciones tendrán para moverse y salir adelante. Cuando tu niño haga algo con lo que tú estés de acuerdo felicítalo y haz que él mismo se felicite; de esta manera, poco a poco, él podrá sentirse seguro de sus logros y no necesitará de un “premio externo”.

Educar con base al género equivale a que cada familia se plantee qué es lo que considera como femenino o masculino, por lo que uno de los consejos consistiría en que antes de prohibir o exigir alguna conducta específica, es importante hacerse esta pregunta: ¿Qué mensaje trato de dar?

Lo anterior nos lleva a reflexionar nuestras acciones; por ejemplo, si antes de que le pidamos a una niña que guarde silencio, nos hacemos aquella pregunta, nos daremos cuenta de que el mensaje que le transmitimos es que su opinión no es importante, y esa información permeará en su sique, haciendo que no se desarrollen capacidades como el liderazgo.

Asimismo, en el caso de los niños, cuando se les dice que no lloren, porque es símbolo de debilidad, podemos estar transmitiéndoles que no deben expresar sus emociones; obturar estas emociones “difíciles” lleva a los varones ser más propensos a afecciones físicas.

En ocasiones, los padres queremos vivir a través de nuestros hijos y les pedimos que se desarrollen en lo que nosotros, por algún motivo, no pudimos. Esto se podría considerar como una falta de respeto a su individualidad. En cada familia existen valores y reglas que tenemos que seguir; recordemos que nos sirven para poder facilitar la convivencia no para complicarla. En caso de que estemos inconformes, recomiendo revisarlas y, en todo caso, cambiar las que se consideren obsoletas.

Estas son algunas sencillas sugerencias que puedes aplicar para educar, tanto a las niñas como a los niños, propiciando la “equidad” de género que, a la larga, generará una sociedad más incluyente y menos inconforme.

En caso de que sientas que necesitas ayuda para romper con el molde en base al cual creciste y con el cual no estás de acuerdo, se recomienda que pidas ayuda a un especialista, con el fin de que te sientas más feliz contigo misma y lo puedas trasmitir a tus seres más amados, tus hijos.

Psic. Diana Rodríguez
Sociedad Psicoanalítica de México (SPM)
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