Cólicos, regurgitación y eructo

Aprende cómo resolverlos.

Los cólicos.

A partir de la segunda semana de nacido y hasta finales del primer trimestre, el cólico del lactante afecta a uno de cada cinco bebés. Generalmente se produce por las tardes y una hora después de haber comido y dormido.

Se reconoce porque el bebé flexiona las piernas sobre su panza y mueve sus brazos de manera desesperada, sin que haya nada que lo tranquilice.

¿Cómo puedes calmarlos?

– Prueba con tenerlo en brazos y caminar por la habitación. El movimiento de los pasos y la posición le aliviarán el malestar.

– Realízale un masaje en forma de corazón apoyando los pulgares por encima de su ombligo y muévelos lentamente, varias veces al día.

– Cuando le hagas este masaje, colócale unos trapos tibios sobre su pancita para aliviarle el dolor.

– Bajo ningún concepto le suministres ningún medicamento por tu cuenta. Si ves que el llanto persiste, consulta a tu pediatra o acude a la guardia hospitalaria.

La regurgitación.

Es generada por la ingesta excesiva de leche, ya que el líquido asciende por el esófago, debido probablemente a la inmadurez de la zona de paso que lo conecta al estómago llamado cardias, y es expulsada por la boca.

¿Cómo hacer para evitarla?

– No lo acuestes seguido a la toma de leche.

– Es probable que luego de los 6 meses (en la ablactación), el bebé al pasar a comer alimentos sólidos, disminuya los episodios de reflujo.

– A medida que el bebé va creciendo, los casos de regurgitación irán disminuyendo.

El eructo.

Se produce por la aspiración de aire durante la toma de leche.

¿Cómo puedes prevenir el eructo?

– Asegúrate de utilizar una técnica correcta para alimentarlo.

– Si le das de comer en forma que el bebé se encuentre erguido, disminuirá la cantidad de aire tragado.

– Al finalizar la toma, coloca al bebé en forma erguida ligeramente inclinado hacia atrás.

Siempre es conveniente luego de comer, que des unos golpecitos suaves sobre su espadita para facilitar la expulsión del aire tragado. Si no eructa inténtalo así.

En caso de que tu bebé trague aire, hay posiciones que facilitarán su salida:

– Siéntalo sobre tus piernas en posición semi-incorporada.

– Colócalo sobre tus rodillas boca abajo.

– Si está en brazos, apoya su pancita contra tu pecho.

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