Cambios emocionales en el embarazo

Transformaciones emocionales y físicas.

Estado de ánimo

Si pensabas que los cambios en tu embarazo sólo eran materiales y económicos, te comentamos que también existirán transformaciones emocionales y físicas. Tal vez sea mejor que converses con tu pareja al respecto, y aceptes que sufrirás algunas alteraciones, producto de los cambios hormonales. Esto es algo común y ocurre a todas las mujeres.

Durante el embarazo, las hormonas que tu cuerpo produce subirán y bajarán, provocando alteraciones de humor que se manifestarán a nivel físico como transformaciones en tu cuerpo que te perturbarán. A nivel emocional, pasarás del entusiasmo a la depresión; puede ser algo muy difícil de manejar.

Es normal que pases por todo esto; no te sientas culpable y procura explicar tu estado, los demás lo comprenderán. Los niveles oscilantes de las hormonas pueden tomar el control momentáneamente, afectando tus estados de ánimo. Pasarás de la rabia a la risa o a las lágrimas. En tu trabajo seguramente deberás controlar en la medida de lo posible las manifestaciones de tu estado de ánimo, pero todo volverá a la normalidad muy pronto.

Son cuatro las hormonas responsables del cambio en el organismo femenino: La Gonadotropina coriónica humana (HCG), cuyos niveles se incrementan en el plasma y la orina materna, aumentando durante el primer trimestre, lo que te puede provocar náuseas y vómitos; el Lactógeno de la placenta humana (HPL), un estimulador de las glándulas mamarias que se preparan para la lactancia, además de ser el responsable del desarrollo correcto del bebé; el Estrógeno estimula el crecimiento del útero para apoyar su desarrollo y ayuda al desarrollo de las características sexuales femeninas; la Progesterona coadyuva en el engrosamiento del recubrimiento del útero preparándolo para la implantación del embrión; también estimula el desarrollo de las glándulas mamarias en la producción de leche, y ayuda al útero a relajarse para que no des a luz antes de tiempo.

¿Tu estado de ánimo afecta al bebé?

Es probable que pienses que tu estado de ánimo puede afectar a tu pequeño. Es difícil afirmarlo desde el punto de vista de algunos estudios, pero se han verificado reacciones cuando te preocupas o te enojas, por ejemplo es probable que sientas pataditas. También se ha observado un mejor humor de tu bebé si estás contenta.

A medida que avanza el conocimiento de la fisiología de la gestación, también se fortalece la certidumbre de que el estado emocional de la madre es primordial para el desarrollo del bebé intrauterino e incluso para su salud futura. Diversos estudios señalan que el estrés intenso durante el embarazo, sí puede tener importantes repercusiones.

Lo mejor es ser conscientes de la importancia del propio bienestar. Quizás el mejorar el estilo de vida y gozar de la vida con mayor tranquilidad, sea más beneficioso durante el embarazo. Tu bienestar emocional siempre será la mejor manera de tener un embarazo armonioso. Haz todo lo necesario para estar feliz, tu familia lo agradecerá. ¡Si te sientes bien, seguro tu bebé también estará muy bien!

Cambios en tu físico

Se puede decir que las trasformaciones que sufrirá tu cuerpo son parte de ese proceso maravilloso de ser mamá. Quizá te sientas rara cuando veas tu aspecto con el embarazo evidente, incluso tal vez te percibas ajena a tu propio cuerpo.

Puede que te preocupe el engordar mucho y quedar así después del embarazo, perdiendo atractivo. Recuerda que los valores occidentales relacionados con la belleza son prejuicios que no necesariamente deben considerarse como algo real. En muchas culturas una mujer embarazada es hermosa.

Conflicto emocional

Siente orgullo por ti y tus cambios, siéntete segura y positiva ante algo que la naturaleza te ha reservado el privilegio de vivir sólo a ti como mujer. Es normal que tengas algunos sentimientos contradictorios, por un lado puedes sentirte feliz del arribo de nuevo miembro de la familia, pero por el otro puedes sentirte aterrorizada por las responsabilidades que implica.

El primer paso es aceptar tu estado presente, asimilar con buena actitud la nueva condición. Esto pareciera una obviedad, pero algunas mujeres suelen aparentar que no pasa nada durante los primeros meses, pero a medida que avanza el embarazo no podrán ocultarlo más.

Tu pareja y tú deberán acostumbrarse a las nuevas circunstancias y tomarse un momento para meditar sobre lo que implica. Tal vez así comprendan algo que antes no estaba considerado sino sólo como un estado ideal o de la imaginación. Sin duda esta reflexión les hará aterrizar y comprender que el nuevo ser implica muchas alegrías, pero también algunos sinsabores propios de la existencia.

Es importante, sin embargo, que asuman como pareja que esos sentimientos contradictorios no son malos de ninguna manera. Son más bien, parte de un proceso natural que les fortalecerán y prepararán para enfrentar de la mejor manera lo que viene. La realidad será más fácil de asimilar si se lleva a cabo el proceso de aceptación gradual.

Sueños de angustia

Es probable que sueñes más ahora que antes, sobre todo en el último trimestre. Algunos sueños son reflejo de las angustias de la futura madre como parte del proceso que suelen vivir cuando tienen miedo de que algo no salga bien. Los sueños de este tipo también son considerados en realidad como algo positivo porque preparan a la madre contra futuras contingencias, aflorando los sentimientos reprimidos. Son una forma natural de aliviar la ansiedad.

Un hijo cambia la vida de una persona de forma radical, generando sentimientos que van desde un cierto desagrado por la pérdida del confort en que se vivía, hasta la idea de una cierta hostilidad hacia el bebé. Estos pensamientos reprimidos se manifestarán en los sueños en forma de pesadillas. No te sientas culpable si esto sucede, no hay que entender los sueños como algo literal que te genere dudas o culpa, son en realidad maneras en que tu cerebro descarga tensiones para alistarse.

Los miedos

Es probable que estés asustada cuando el momento llegue. Tal vez pienses que no serás capaz de resistir el dolor y grites, que pierdas el control de tus intestinos en caso de requerir una episiotomía o una cesárea no planeados. En realidad no hay necesidad de preocuparse a tal grado, los partos suelen ser exitosos y esa clase de cosas no deben distraerte.

Cuando llegue el momento del alumbramiento, tal vez te sorprendas de la calma en la que te hallarás; pero, en caso contrario, esto no importará mucho en realidad, pues de todos modos el nacimiento de tu bebé se realizará. De todas maneras llegarás a casa con un nuevo miembro en la familia, y comenzarás a andar el camino que ya han recorrido millones de padres en el mundo.

Los temores en la pareja suelen ser razonables: “¿cuidaré bien al bebé?, ¿seré buena madre?, ¿tendremos los recursos para sacarlo adelante?”, entre otras dudas, comunes a la hora de hacer realidad la paternidad. Nadie aprende a ser papá o mamá hasta que se da el hecho; la preocupación de hacerlo bien se resolverá por sí misma, con la experiencia sobre la marcha. También existe la alternativa de aprender de otros, de la madre, de la abuela, de alguna amiga con bebé, tal vez esto daría mayor seguridad.

Lo nuevo es una puerta a la experiencia, un bebé te ofrecerá a ti y a tu pareja, la oportunidad de madurar y de crecer juntos. Los fortalecerá y serán conscientes que ser papás es algo maravilloso.

La superstición

Las ideas no fundamentadas racionalmente, basadas en tradiciones, mitos o fantasías populares, se relacionan por lo general con el pensamiento mágico. El supersticioso cree en muchas cosas consideradas más allá de lo natural, como los rezos, los conjuros, los hechizos, maldiciones y ritos, que pueden afectar su vida.

En la actualidad las supersticiones se relacionan con cierto tipo de prácticas de origen oscuro o desconocido, muy difíciles de probar científicamente como la adivinación, la astrología, las mancias (cartomancia), el espiritismo, entre otras.

Es probable que sientas atracción por este tipo de ideas, tal vez más de lo normal. Y es que ante lo desconocido siempre es probable buscar respuestas donde realmente no las hay. Actualmente, con los avances científicos, está probado que los llamados “malos presagios”, “mal de ojo”, etcétera, te afecten de alguna manera y en el desarrollo normal del bebé en tu vientre.

Los pensamientos de esta naturaleza pueden generarte incertidumbre, por lo que lo mejor es mantenerte informada con lecturas científicas y acercarte con los especialistas en caso de dudas infundadas, para aclararlas.

Enfrenta tus cambios emocionales

Procura reconocer el tumulto de emociones que vives, y conviértelas en energía positiva y constructiva, mientras te adaptas al embarazo y a la maternidad. Tener dudas o temores es normal, es algo importante que dará vueltas en tu cabeza por algún tiempo.

Toma en cuenta también que a nivel social, los condicionamientos ejercerán presión sobre ti, para que muestres una cara de alegría y satisfacción todo el tiempo. Esto no es verdad, un embarazo no es siempre algo divertido ni tienes que andar iluminada. La aceptación de la realidad en su justa medida es la mejor actitud.

Visualiza con los ojos abiertos

Imagina y piensa en tu bebé, crea imágenes en tu mente de toda clase: “escúchalo”, “velo” y “conversa con él”. A esto se le llama establecer una conexión con tu bebé próximo a nacer.

Dedica un tiempo razonable para ti y tu bebé, de esta manera comenzarás a fortalecer el lazo que tendrás con él toda la vida, y te predispondrá a nivel psicológico para darle la bienvenida.

Muchas veces la mamá o el papá se imaginan el sexo de su hijo según sus deseos. Si el bebé resulta no ser del sexo deseado, lo mejor es prepararse mentalmente para cambiar esa expectativa, y ofrecerle el mismo entusiasmo y amor.

Escribe tu sentir

Un diario te permitirá conocerte a ti misma. Un instrumento que ha servido de apoyo a miles de personas en el mundo puede ser de utilidad para ti también. Escribe tu sentir, tus reflexiones y experiencias, y aprende a establecer un diálogo fructífero al respecto de tu embarazo, tu bebé, la familia o la pareja.

El diario también te ayudará a concentrarte y a enfocar tus ideas. Puede ser tan abierto que permitas que los demás lo lean, o tan íntimo como tú lo desees. De todos modos, será un registro valioso y testimonial de tus experiencias.

¿Y tus papás?

En todo el proceso que comienza con el nacimiento de tu bebé, no debemos olvidar el papel de tus propios padres en su nuevo rol: ser abuelos, quienes también se preocupan por ti y por el nuevo nieto. Es probable que los sentimientos que expresen sean contradictorios o desconcertantes por el nuevo papel que habrán de adoptar.

Considera que ellos pueden ser una importante fuente de apoyo y de información basada en sus propias vivencias. Asimismo, serán fuente de alivio y tranquilidad para ti.

Para algunas personas, ser abuelo resulta ser un signo de vejez, y se niegan a ser llamados como tal. Procura ser comprensiva con ellos, sé afectuosa y respeta su sentir, ya que el rol de abuelo puede ser tan nuevo para tus padres como tu nueva responsabilidad de madre.

El aislamiento de los nuevos padres

El nuevo rol de mamá o papá puede resultar en un sentimiento de soledad. Tal vez las personas que solíamos frecuentar ya no pueden formar parte de nuestro círculo, porque éste implica nuevas responsabilidades que aquéllas no han asumido aún.

Quizá la nueva mamá o papá no conozca a otros con igualdad de circunstancias para compartir experiencias. Un cierto sentimiento de aislamiento puede apoderarse momentáneamente de la pareja.

Pueden surgir muchas dudas y expectativas para compartir, angustias, preocupaciones, que como nuevos papás desean resolver. Consejos, ideas e información o dudas irrelevantes no dignas de llevar hasta una consulta, pero que seguramente buscan alguna respuesta de otras parejas en similares circunstancias.

En la actualidad hay diversos modos de encontrar a otros papás o mamás, que buscan lo mismo. Existen grupos de padres organizados, mujeres embarazadas que asisten a las clases de parto, entre otras opciones. Asimismo, el uso de las tecnologías puede acercar a personas con situaciones similares a través de las redes sociales.

Muchas de estas amistades pueden perdurar después del nacimiento de tu bebé. Tú y tu pareja podrán compartir sus hallazgos en la búsqueda de ampliar los círculos sociales, y compartir con ellos la nueva aventura de ser padres.

La comunicación es importante

Como futura mamá es natural que tengas deseos de compartir tu sentir y angustias durante el embarazo. Es probable que sea tu pareja la primera que consideres para ello, quien quizá también tenga deseos de compartir sus pensamientos. Ambos se necesitan más que nunca, y la relación puede fortalecerse aún más.

La negación de miedos y la represión de deseos pueden no ser algo positivo para ti. Los sentimientos reprimidos suelen brotar en momentos en que podemos ser incapaces de afrontarlos y se convierten en grandes problemas. Por ello, lo mejor es que en cuanto los tengas, los ilumines y los hagas visibles, para seguir con tu vida normal y mantener una cierta armonía con tu pareja.

Necesidades materiales

De pronto te darás cuenta que las necesidades de satisfacción de aspectos materiales cotidianos podrían representar un nuevo reto. Habrá que replantear la administración doméstica para que no sea tan difícil enfrentar las nuevas necesidades durante el embarazo y cuando tu bebé ya esté entre nosotros.

En lo económico

Actualmente los retos materiales que representa la familia han llevado a muchos matrimonios al fracaso. Durante el embarazo y después del nacimiento habrá que realizar ajustes y reducciones, organizando los ingresos y los egresos económicos.

El hogar

La ampliación de la casa, las mejoras y adecuaciones de los espacios necesarios, será parte del trabajo que a ambos en la pareja corresponde planear y llevar a cabo. Esto puede causar cierta tensión, sobre todo con el embarazo encima, así que lo mejor es hacerlo antes de que siga avanzando tu estado, apoyándote en tu pareja. En caso de que deseen cambiarse de casa, tal vez no sea muy recomendable hacerlo ahora, ya que esto implica un esfuerzo físico importante.

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