Angustia de separación

Miedo a que te alejes de tu bebé.

¿Has notado que por lo general los bebés aceptan estar en brazos de casi cualquier persona sin alguna incomodidad? Durante los primeros meses de vida casi todos los bebés aceptan que los carguen personas que incluso pueden no conocer pero cerca de los 8 meses de edad suelen volverse huraños con personas que no son sus padres aunque sean incluso familiares o amigos con los que convive seguido.

Todo esto, aunado a despertarse varias veces en la noche llorando o incluso llora mucho durante el día y no quiere separarse de ti, son características de la angustia de separación pues es la primer conciencia de desprendimiento o separación.

En los primeros meses de vida, el bebé no se ve a sí mismo como un individuo sino como una extensión de ti y después de estos meses es cuando comienza a tener conciencia de que tiene control sobre su propio cuerpo y si bien le provoca gran curiosidad por explorar y aprender, también le causa cierto temor pues antes dependía 100% de ti para poder realizar sus actividades.

La angustia de separación está muy relacionada con el apego, pero la diferencia es que el apego es la relación entre el bebé y su cuidador que se manifiesta en las primeras semanas de vida. El vínculo es un proceso más psicológico y en esta relación son partícipes la madre y el bebé: uno emitiendo señales y el otro respondiendo satisfactoriamente a éstas. Cuando el bebé percibe que el vínculo está en peligro o cree que la persona a la que está vinculado se puede alejar se desencadena las crisis de angustia de separación.

La mejor manera de ayudar a tu bebé a superarla es mostrando sensibilidad hacia él, reaccionando rápido y ser coherente entre la acción del niño y tu respuesta, manteniendo un contacto físico frecuente con besos, abrazos, caricias y juegos y manteniendo el contacto ocular procurando estar siempre que puedas en el campo de visión del pequeño.

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