Análisis de semen

Una de las primeras pruebas que se realiza el hombre con problemas de fertilidad.

Por costumbre, cuando en la pareja existen problemas de fertilidad, suele ser la mujer la primera en hacerse estudios. Sin embargo, un análisis de semen debería priorizar los análisis y es recomendado que el hombre y la mujer asistan juntos a la consulta.

La manera como nos alimentamos actualmente, además de los factores medioambientales, ha provocado una disminución en el recuento espermático de los hombres. La exposición a estrógenos en alimentos y los productos químicos en la composición de los plásticos que se utilizan en la cadena alimentaria, parecieran ser los factores principales.

En el pasado se tenían más conocimientos sobre la fertilidad femenina que masculina, sin embargo, hoy en día las clínicas tratan el problema de igual forma en hombres que en mujeres. Asimismo, las posibilidades de que el tratamiento en hombres sea efectivo se ha incrementado, y la posibilidad de ser padre de forma natural ofrece buenas expectativas. Cabe aclarar que la infertilidad masculina no tiene que ver con la virilidad. El no poder fertilizar al óvulo no es motivo para creer que tu pareja no es un excelente amante. Y, al revés, a veces, cuando el hombre es incapaz de hacer el amor, no quiere decir que no tiene un esperma fértil y viable.

El semen bajo observación

Para que un espermatozoide pueda fecundar exitosamente un óvulo femenino, debe estar bien formado. Tendrá una cola para poder nadar y llegar hasta el óvulo, y una cabeza con un capuchón donde se almacenan las enzimas, cuyo papel es muy importante en el proceso.

El análisis de semen es una de las primeras pruebas que se realiza el hombre con problemas de fertilidad. Por lo general, se analizan dos muestras debido a que el recuento espermático varía según ciertas circunstancias.

Se procura contar el número de espermas, cómo se mueven y su forma.

Muchos especialistas creen que un recuento de esperma relativamente bajo puede no afectar la fertilidad en los hombres.

Pero un recuento espermático bajo en combinación con muchos espermatozoides malformados, con poca movilidad, o con un alto contenido de leucocitos, incrementan la posibilidad de afectar la fertilidad.

El análisis:

Para poder hacer el análisi es necesario:

  • Abstenerse de tener relaciones sexuales durante tres días.
  • Masturbarse para obtener una muestra y guardarla en un recipiente estéril.
  • El recipiente con la muestra debe de tener nombre, fecha y hora.
  • Proteger la muestra a las temperaturas extremas.
  • Entregar la muestra lo antes posible en el laboratorio.

lo considerado sano:

  • Cantidad: 2-5 ml (de media a una cucharada).
  • Número: Más de 20 millones de espermatozoides por ml.
  • Motilidad: Más de la mitad tiene movilidad.
  • Normalidad: Más de una tercera parte de los espermatozoides son normales.
  • Leucocitos: Menos de un millón por ml de esperma.

Tipos de recuento

Existen distintas clases de recuentos. Un análisis de semen determina cuál de los siguientes conceptos es aplicable a una muestra concreta de esperma.

Teratospermia. Un elevado número de espermatozoides anormales. Si el hombre tiene más del 70% en dicho estado, se considera grave, probablemente debido a una anomalía cromosómica o por causa medioambiental.
Azoospermia. El semen no contiene esperma por falta de producción, debido a una obstrucción que afecta su transporte, o porque es incapaz de eyacular.
Estenospermia. El recuento es correcto y normal, pero los espermas no se mueven.
Oligospermia. Se encuentran menos de 20 millones de espermatozoides por ml de semen. De 10 a 20 millones se considera un caso leve; de 5 a 10 millones es un caso moderado; cuando hay menos de 5 millones, es un caso grave.

Análisis secundarios de la función espermática

En una segunda fase se realizan análisis microscópicos de la función espermática en la pareja. Dichos análisis examinan la capacidad del esperma para penetrar en la mucosa, atravesar el cuello uterino y llegar a las trompas y, claro, al óvulo.

Otro estudio se enfoca en verificar el reconocimiento del óvulo por parte del espermatozoide y la adherencia a él, como el primer paso para la fecundación (análisis acromosómico). Finalmente, su capacidad de penetrar al óvulo (prueba de hámster), fundirse con él y fecundarlo.

Prueba del acromosoma espermático

Un espermatozoide tiene una cabeza envuelta en un capuchón llamado acromosoma. Ahí están depositadas enzimas que ayudan al espermatozoide a penetrar la membrana exterior del óvulo. Si el espermatozoide carece de este capuchón acrosomático, es incapaz de lograr la fecundación.

Las pruebas analizan los espermas con productos químicos, que brillan cuando reaccionan con el acromosoma.

Observando la penetración del óvulo

Existen otros análisis que observan la capacidad del espermatozoide para penetrar el óvulo. La prueba consiste en introducir espermatozoides en óvulos tomados de hámsters, y medir cómo penetran y se funden con ellos.

La utilización de estos animalitos en las pruebas de laboratorio tiene el objetivo de no someter a un estrés innecesario a la mujer, y que ésta no deba pasar por un tratamiento hormonal para proporcionar óvulos para la prueba.

Se advierte que no hay riesgo de que resulte un embrión de la fusión del esperma y estos óvulos de laboratorio.

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