La depresión posparto

Tristeza y el llanto inexplicados.

Nunca debemos olvidar esta situación, que se presenta en muchas madres días después de dar a luz, cuando vuelven a casa y tienen que responsabilizarse de los cuidados y de la crianza del bebé.

La tristeza y el llanto inexplicados, la sensación de impotencia e incapacidad no son sino una actitud reactiva a la tensión acumulada durante los últimos días y semanas del embarazo.

Pensar que todo va a salir bien, que el parto va a ser normal, que puede haber problemas, e incluso, si su comportamiento como madres va a ser el adecuado, provoca en la primeriza gran ansiedad, que puede manifestarse de diversas formas; entre ellas, la depresión posterior.

Para muchas mujeres, la maternidad es el acontecimiento más importante de su vida.

Esta experiencia única, que debería ser siempre gratificante, en ocasiones tiene algunos momentos de tensión, con algunos sobresaltos y temores.

Tal vez las causas sean el desconocimiento en el manejo del bebé, la sensación de incapacidad para criarlo y el temor a que se ponga enfermo.

Estos sentimientos aparecen con frecuencia en muchas mujeres tras su primer parto, durante los primeros días después del nacimiento de su hijo. Ante todo, hay que estar tranquila y disfrutar de estos momentos.

 

 

¿Cómo actuar los primeros días en casa?

  • Es muy importante la confianza en el pediatra. Antes de salir de la clínica, la madre debe aprovechar para preguntarle todas las dudas que le surjan. Y, además, siempre que sea posible, hay que intentar tenerle localizado ante cualquier imprevisto que pueda surgir.
  • Hay que dejarse aconsejar y estar acompañada por personas con experiencia, como pueden ser la madre, las hermanas, etcétera.
  • Hay que tener especial cuidado con la habitación del niño (durante los primeros días puede ser el dormitorio de los padres), que debe ventilarse al menos una o dos horas diarias. La temperatura ideal es de 21-22º C, y la humedad, en torno a un 70%.
  • El bebé debe estar solo y tranquilo, pero siempre vigilado (de hecho, existen radiotransmisores muy útiles que permiten controlar el estado del niño en cada momento).
  • Hay que intentar que los horarios de comidas, salidas e higiene sean ordenados y regulares.
  • La relación y el contacto físico con el bebé se deben reservar para los momentos de alimentación e higiene. Fuera de esos momentos, hay que intentar cogerlo lo menos posible.